
El amianto no solo es perjudicial para la salud humana, sino que también representa una amenaza para el ecosistema.
Contaminación del aire y el agua
Las fibras de amianto pueden dispersarse en el aire y en cuerpos de agua, afectando a la fauna y flora. Una vez liberadas, pueden permanecer en el ambiente durante años.
Impacto en vertederos
El amianto requiere una gestión especial, ya que no puede desecharse en vertederos convencionales. Debe depositarse en instalaciones preparadas para su confinamiento seguro.
